Se desvaneció el aroma a jazmines,
las rosas claudicaron lentamente,
perdieron la memoria los jardines,
la tierra se marchitó de repente.
Piedra negra, polvo, ceniza, lodo,
yermo por siempre el fruto de tu vientre.
No hay remedio, se exterminó todo
que semilla en este páramo engendre.
Yo te anhelo tal como eras, radiante,
te espero en mis recuerdos infantiles,
en mi galaxia de flora brillante,
de fragancias sedosas y sutiles.

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